Las grandes urbes mundiales requieren de sistemas de transporte público eficaces que reduzcan al mínimo el tiempo de desplazamiento de las personas para así darle el dinamismo y productividad que caracterizan a las capitales. En varios países de Europa y Norte América esto es una realidad desde hace varios años; en América Latina estamos en el proceso de exploración e implementación de los modelos actuales que son utilizados en otras latitudes, sin embargo ciudades de Brasil y Chile ya han organizado el transporte público de tal forma que no sea un caos salir en la mañana a trabajar. Bogotá, por ser la principal ciudad colombiana, y ejemplo a seguir por las demás capitales, ha hecho, gracias a sus alcaldes de turno, una buena cantidad de intentos por agilizar el movimiento del servicio público colectivo en aras del bienestar general. Primero fue la troncal Caracas, una pista de carreras sin control alguno en cuanto a velocidades, rutas, horarios y seguridad; con el paso del tiempo se fue convirtiendo en un “encarte” para la administración, ya que nadie regulaba, o por lo menos eso parecía, la cantidad de buses que podían tomar la Caracas, tampoco la forma como se prestaba el servicio, la calidad y la seguridad, tanto en los paraderos como para los usuarios del sistema. Después de varios intentos fallidos por “organizar” rutas, paradas, cantidad de vehículos y demás aristas, se llegó a la conclusión que la mejor forma de terminar con esa competencia por recoger pasajeros era quitando el manejo del dinero en efectivo por parte de los conductores. Después entró a funcionar Transmilenio, modelo de sistema de transporte que ya funcionaba en Curitiba (Brasil) y Santiago de Chile; con eso mejoró notablemente la prestación del servicio público, pues las cosas comenzaron a funcionar a otro ritmo, tal vez más rápido, pero también más eficiente y con algo de cultura. El problema es que la demanda de pasajeros fue creciendo y en la actualidad no da abasto para cumplir las necesidades de los millones de usuarios diarios, por lo que ahora el ciudadano debe librar todos lo días una batalla campal para ingresar a un articulado; además, las obras de adaptación son demoradas y todavía faltan varios corredores viales para incorporar y así afirmar que el sistema cubre toda la ciudad.
La solución más cercana a la vista para que todo funcione como un solo sistema, es integrando a los demás medios de transporte colectivo, pero es totalmente necesario que el dinero a recaudar no sea manejado directamente por el conductor, erradicando de una buena vez la famosa “guerra del centavo”, en la que por recoger un pasajero más, se han cometido graves errores.
Con este antecedente y la intención de crear un sistema que resuelva los problemas de transporte público de Bogotá, la administración de Samuel Moreno adoptó el Sistema Integrado de Transporte Público para Bogotá mediante el Decreto 309 del 23 de julio de 2009 y de esa forma cumplir con el Plan Maestro de Movilidad que establece programas, metas y proyectos a corto, mediano y largo plazo con una proyección a 20 años, utilizando de manera eficiente los 15.348 kilómetros que componen la malla vial de Bogotá.
El principal objetivo del SITP es integrar los sistemas de transporte público colectivo (buses, busetas y colectivos) con el masivo (Transmilenio) para que los usuarios puedan acceder a todos como si fuera uno solo a través de una tarjeta inteligente. Para hacer posible la unificación, se dividió la ciudad en 13 zonas (San Cristóbal, Usme, Ciudad Bolívar, Perdomo, Bosa, Kennedy, Kennedy Norte, Fontibón, Engativá, Calle 80, Suba Pueblo, Suba Oriental y Usaquén) que estarán a cargo cada una de una empresa operadora, las cuales se escogieron por licitación y que ofrecerán servicio en todos los sectores.
¿Por qué la tarjeta es “Inteligente”?
Los vehículos que hagan parte del sistema tendrán un dispositivo de lectura electrónico que dará acceso al usuario, haciendo el control al abordar al bus, por lo que la tarjeta le informará al sistema que la persona ya ingresó, indicando si lo hizo por Transmilenio o por un bus de las diferentes zonas; el pasajero podrá hacer el trasbordo entre rutas troncales, auxiliares, alimentadoras y urbanas con el mismo tiquete pagando un solo pasaje. La tarjeta “Cliente Frecuente” de Transmilenio servirá como medio de pago y será compatible con las tarjetas especiales para el SITP.
¿Qué buses se van a utilizar?
En un principio se rescatará lo mejor del parque automotor que circula en la actualidad, pero que dichos vehículos no tengan más de 12 años de vida útil. Gradualmente se irá remplazando la flota por buses con tecnologías limpias que cumplan con la norma Euro IV y que tengan capacidad para 80 pasajeros. En total serán 12.000 los vehículos de servicio público colectivo los que circulen por la ciudad, a diferencia de los 16.000 que tiene registrados la Secretaría de Movilidad. Los que sobren serán comprados y desintegrados a través del Fondo de Chatarrización de la entidad distrital.
¿Qué tarifas tendrá?
Aun no hay un costo fijado para el pasaje, pero éste no debe exceder los $2.000 y los usuarios podrán hacer viajes en más de un vehículo sin pagar dos tarifas, Así lo aseguró Javier Hernández, Gerente del proyecto en el Foro SITP: un reto para movilidad en Bogotá realizado en febrero de 2011.
¿Se puede abordar un bus en cualquier lugar?
No. Habrá paraderos exclusivos y los buses solo permitirán el ingreso y salida de pasajeros en esos lugares.
¿Cuál es el horario de funcionamiento?
La mayoría de las rutas funcionarán con el mismo horario de Transmilenio, hasta las 11:00 p.m., pero de todas formas habrá sectores que dependiendo la demanda o la importancia del corredor vial funcionarán las 24 horas.
¿Llegarán a todos los barrios de la ciudad?
Las empresas operadoras de las 13 zonas están en la obligación de garantizar la cobertura del servicio en todos los barrios que comprende la zona, incluso aquellos que son considerados como rutas poco rentables.
¿Qué rutas comprende?
El sistema tendrá jerarquías de rutas con el objetivo de organizar el proceso, dividiéndolas en cuatro grupos que dependen del tipo de vía donde se presta el servicio.
Troncales: se definen como ejes estructurales de largas distancias y de alta demanda. Su operación se realizará con o sin carril exclusivo y los cobros sólo serán en la estación. Este grupo entra en las zonas de Usaquén, Engativá, Fontibón y San Cristóbal.
Auxiliares: complementan el sistema troncal y también cubrirán largas distancias o toda la demanda que no puedan asumir las primeras. El pago del pasaje será por sistema electrónico y la operación será de tráfico mixto.
Alimentadoras y Complementarias: la función es alimentar a las troncales en los portales, en las estaciones intermedias y sencillas. El pasaje también se paga por sistema electrónico en la estación troncal y su tráfico es mixto.
Urbanas y Rurales: atenderán las zonas de difícil acceso y de baja demanda. El cobro y el tráfico es igual que las alimentadoras.
¿Y los conductores?
Corresponderá a las empresas operadoras del SITP contratar a los conductores de los vehículos que prestarán el servicio de transporte, garantizando el cumplimiento de la legislación laboral vigente; los turnos no superarán las 8 horas y todos deberán trabajar portando el uniforme de la empresa.
¿Qué va a pasar con el pequeño propietario?
Las licitaciones establecieron un mayor puntaje para los proponentes que tuvieron en cuenta a los pequeños propietarios y conductores que trabajan con el servicio de transporte actual. Los consorcios tienen la obligación de incorporar a todos los propietarios, lo que no implica que se contraten como conductores, sino que se pueden vincular en otras áreas.
¿Cuándo entra en funcionamiento?
La entrada en marcha del SITP está programada para antes de finalizar el 2011, mejor dicho, antes de cambiar de Alcalde, pero en el Foro SITP: un reto para movilidad en Bogotá, realizado 13 de febrero de este año por la Mesa Ciudadana por la Movilidad y el Programa Bogotá Cómo Vamos, el Secretario de Movilidad Fernando Álvarez dejó claro que se van a tomar su tiempo para entregar un sistema que funcione “No hay afán político de cumplir con una agenda. Lo vamos a hacer con todo el cuidado y todo el rigor. Van a empezar a rodar zonas con el SITP así nos tome más allá del gobierno, así nos tome más de un año y medio, hay que hacer las cosas con todo el cuidado y con toda la responsabilidad”.
Con este primer paso inicia la organización del “relajo” que hasta el momento es el servicio de transporte público de pasajeros; la otra tarea es la pedagogía para que el usuario asimile el SITP a la misma velocidad que se vaya implementando.
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